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quinta-feira, 27 de setembro de 2007

Interessante o comentarios de Leontxo

Recebi hoje um email no grupo que participo, CXV que achei muito interessante. Estou providenciando a tradução, por hora segue o texto conforme recebi:



LEONTXO GARCÍA

La undécima ronda mostró lo que el ajedrez debería ser siempre: una lucha larga, interesante y hermosa entre dos jugadores muy motivados por distintas razones, Viswanathan Anand y Alexánder Grischuk. Y también lo que no debería ser nunca: dos jugadores desmotivados que no se avergüenzan de no luchar, Vladímir Krámnik y Alexánder Grischuk, con el agravante de que el primero de ellos es el todavía vigente campeón del mundo. Todo indica que su trono será ocupado el sábado por Anand.

"Si yo no hubiese aceptado el empate que me ofreció Grischuk [¡tras sólo 13 movimientos! ], le hubiese ofendido". Esa frase de Krámnik en la conferencia de prensa indignó al veterano periodista mexicano Arturo Xicoténcatl, quien replicó al campeón: "¿Acaso no ha ofendido con el empate sin lucha a la multitud de aficionados que siguen sus partidas desde todo el mundo?". El ruso volvió a explicar el supuesto equilibrio de la posición, sin darse cuenta de que no convence a nadie. Sólo una enfermedad puede justificar el indigno desenlace de esa partida, y Krámnik no ha manifestado padecer ninguna durante este Mundial.
El segundo clasificado del torneo, Borís Gélfand, también tiró la toalla al ofrecer el empate tras 22 movimientos, en otra posición llena de vida. ¿Cuántos ejemplos negativos más necesitan la FIDE y los organizadores de los torneos de élite para prohibir las ofertas de tablas?.
Afortunadamente para la dignidad del ajedrez, Anand y Morosiévich mantuvieron un duelo de gran interés desde la apertura. El indio era plenamente consciente de que una victoria le ubicaría muy cerca de la corona, y obró en consecuencia, exprimiendo la posición para aprovechar la ventaja de un caballo purasangre al que, sin embargo, había que trasladar desde una mala casilla a otra magnífica. Por su parte, Morosiévich, siempre luchador y creativo, montaba su contrajuego para dificultar al máximo el plan de su adversario. Mientras tanto, Peter Leko y Levon Aronián se enzarzaban en un combate igualmente respetable, aunque mucho menos vistoso, que terminó en tablas.
El purasangre llegó a su cuadra de oro, pero Morosiévich encontró la manera de que Anand sufriera serias dudas, acrecentadas por la perspectiva de tener el título tan cerca. "Hubo varios momentos en los que ya no sabía qué estaba pasando en el tablero", reconoció después el previsible nuevo campeón, quien, sin embargo, tendrá que manejar las piezas negras en las dos próximas partidas, frente a Svídler y Grischuk.
El desenlace no pudo ser más adecuado a la emoción del momento: Anand sacrificó su dama y, a continuación, ofreció su torre para que ese decisivo purasangre diera el salto mortal que garantizaba la coronación de un peón. Morosiévich, tras haber contribuido a la gran belleza del combate, se rindió con la dignidad que les faltó a Krámnik, Grischuk, Gélfand y Svídler. Por fortuna, los seres humanos tendemos a recordar los buenos momentos y a borrar los malos de la memoria. Nunca olvidaremos la gran exhibición de Anand en la undécima ronda del Mundial de México.

Rodney - NimzoBrazil

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